Yo Tenia 2 Mi Mama Tenia 10

Hay días que apenas lo noto, ocupada con esto y aquello. Pero otros, vuelve a mí inmenso, y no hay caricia ni beso ni palabra tierna que lo realice más pequeño. Está ahí, y entonces me siento como una niña pequeña olvidada en la puerta del colegio.

La furia es solo otro indicio de la intensidad del amor que has sentido. David Kessler, entre los mayores especialistas en desafío, asegura que comunicar el dolor puede ayudar. “Difundir una foto de tu madre en el aniversario de su muerte puede conectarte con amigos y familiares que asimismo están de duelo. Contamos la necesidad de que nuestro mal sea presenciado. Nuestra mente no desea que seamos una isla de dolor.

En ocasiones me parece sentir su presencia. Mi madre murió el 25 de mayo de 2019 a las 5 de la mañana, por adversidades de un tercer cáncer de mama, por neumonía, a 97 años de edad. Hoy solo siento culpas, ni siquiera he podido plañir a pesar de que no soy de temperamento frío.

Año M —

Ojalá supiese de qué manera manejar capaz este temor paralizador, esta falta de fuerzas y de intención para hacer las cosas. Quiero meditar que transcurrido un tiempo se va a ir pasando. Creo que puede ser estrés articulo-traumático, probablemente una parte del desarrollo que acompaña al duelo. No he podido hablarlo con absolutamente nadie, por el hecho de que por bastante cariño que los familiares y populares me expresan, todos evaden el tema conque me he tragado esta ansiedad yo solita. Ojalá tengamos la posibilidad vernos y apoyarnos con las manos juntas, pidiéndole al cielo.

Y anhelo localizarme con ella algún día. Solo pidiéndole a Dios que sea yo la primera que me vaya y no mi hijo. En resumen, no fue un individuo simple, pero ya no está aquí para mostrar sus razones. Cuánto daría por estar en este momento y sea donde sea con mi mamá. La quería con toda mi alma y la quiero y la querré interminablemente.

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He bajado de peso, por el momento no soy exactamente la misma de antes, además de esto ya ni tengo con quien charlar. Sé que va a mejorar la situación, esto no va a ser para siempre, pero fué tan duro para mí. Estuve dos años acompañando a mamá en sus quimios y todo respecto a su patología.

Empezó lavando ropa extraña y después realizando tortillas en comal. Ella fué y es mi única verdad, el único amor que me ha salido bien. Estoy harta de ir al sicólogo y de formar parte en grupos de montaña, de literatura en los que no hago mucho más que fingir.

Empieza la tristeza, el retiro y el silencio. En cualquier momento, surgen manifestaciones de dolor. Situaciones desencadenadas por personas, sitios, elementos que reavivan los recuerdos. Quizá sentí envidia de todas y cada una la gente que tenían todavía a sus madres. Quizá sentí rencor porque el planeta, cuando menos, el más próximo no se paró. Si bien la muerte no suele ser culpa de absolutamente nadie, en ocasiones, uno se siente enfadado con los médicos, a los que responsabiliza de no haber hecho lo bastante, o con los familiares y amigos que no estuvieron cerca.

Este mal es el que no puedo superar y creo que nunca lo podré superar. Mi hijo ahora pasea y me queda el legado de ella, de enseñarle todo lo que ella me enseñó. El dolor que siento es muy profundo. Aún me pregunto si hice bien en moverla de casa o procurar realizar algo mucho más por ella en el hogar y evitar que se sofocara caminando.

Quizás debamos comprender que si ellos no pudieron, menos hubiese podido uno. No nos dejemos tentar por el miedo a los centros de salud. Para mi las datas especiales llamalas navidad, cumpleanos, etc me dan mas duro, pero hay algo que yo hago es vivir, por el hecho de que se que donde estan mis seres queridos me desean ver feliz y continuar con mi vida.

Nos dicen algunos especialistas que debemos tocar fondo, se vale sentir mal, comentar de qué manera estamos cada uno de ellos, para después ir pasando a otra etapa, hasta llegar a la aceptación. He leído tantas vivencias, que agradezco haber encontrado esta página. En este momento sé que se siente perder a una madre. Un mal tan fuerte, una impotencia, falta de aire, sobresalto en el corazón, en fin, algo que no se desea a absolutamente nadie. De qué manera duele su ausencia y qué mal te causa ver a tu padre plañir. 53 años juntos, una vida donde hubo de todo, pero lo mucho más apreciado fue observarlos trabajar hombro a hombro y que ella se sintiese orgullosa que por su trabajo se hizo su casa.

A mi madre le diagnosticaron cáncer el 2 de septiembre. La angustia se apoderó de mi, le reproché a Dios por el hecho de que mi madre era muy espiritual, pero también desde ese día le solicité a Dios de todas y cada una de las maneras habidas y por haber que sanara a mi madre. Vivió hasta los 97 años con bastante buena calidad de vida hasta que comenzó a deteriorarse.

No se trata de ingresar las emociones en cajas y poner un orden. Todas estas etapas puede encerrar otros muchos sentimientos. No hay una manera lineal de moverse mediante ellas. Un individuo puede llegar a una época y después retroceder y situarse en una anterior. Habrá casos en los que se experimenten esos sentimientos y otros no.